Dejé de escribirle hace tiempo,lo hacía cada mañana,tarde y noche. Ella era mi musa, la que estaba en mis turbios pensamientos, la que brillaba en mi alma y alegraba cada instante del tiempo que pase a su lado.
Me sigo mortificando por lo que pasó y no pasó, por las cosas que no pude decir y dije, porque la perdí. Tal vez por nuestra inmadurez o por la razón que tiene un niño ante una relación.
Yo la quería, aún la quiero, tanto que la propia vida le daría, le dejaría que llevara mi alma a la misma eternidad y hasta lo más profundo del dolor.Pero no importa,la vida decidió que nos separaramos, por mucho dolor y pena que causará.
Al contrario, agradezco haberme permitido conocerla; de haberlo hecho la cosa más maravillosa de mi corta estancia en este mundo, donde solamente se viene a sufrir; de darme la oportunidad de saber que la belleza no radica en lo exterior, que la vida es para disfrutar y decir todo lo que se encuentra en tú ser.
No era la mejor, la más bonita, la más intelectual, sin embargo para mí era mi diosa coronada, mi florecita, ésta última que se marchitó, la niña más hermosa y perfecta que pudo llegar a mi infeliz vida.
Cuando la recuerdo sé que son sólo vanos intentos de que ella este aquí,que no volverá y qué olvidara con el caminar de los años los momentos en que fuimos "Goma y lápiz", donde caminabamos sin rumbo alguno.
Lastima que el amor sea tan corto y el dolor eterno.
Por José Iván Carrillo Lima (Ivanhu), escrito el 14 de octubre del 2008. Para IvonnZhita
Nos vemos y cuidate.